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"Exemples de dossiers
sujet 8 : Agrégation interne d'espagnol, sujet inédit
Epreuve orale d'admission
Exposé de la préparation d'un cours suivi d'un entretien
Vous voulez faire découvrir à vos élèves ces trois documents.
Comment mettez vous en relation ces documents et à quelles fins?
Quelle utilisation en faites-vous dans la perspective d’un entraînement à la compréhension écrite et à l’expression orale ?
Votre exposé devra s’attacher à justifier avec précision la stratégie proposée pour atteindre les objectifs fixés ainsi que la manière d’en vérifier l’efficacité.

"Plaça de Sant Agusti Velle" Barcelona 1946, Otho Lloyd - "Images" Photographie Catalane, Generalitat de Catalunya, 1996 - ISBN 84-393-3848-1, direction David Balsells
(la acción pasa el martes 8 de mayo de 1945 enBarcelona, un inspector de policía debe acompañar a una niña a reconocer el cadáver del hombre que la violó dos años antes)
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El inspector se extrañaba en las esquinas. El día transpiraba una flojera laboral impropia, una conmemoración furtiva. La gente pasaba por su lado sin ruido de pisadas y sin voz, soltando resabios de ansiedad. Creyó oír el timbre festivo de bicicletas de paseo y murmullos de terrazas concurridas, siseos de sifón en gruesas copas de vermut, una seda rasgada, un apagado rumor de domingo al mediodía. «Pero hoy no es domingo», se dijo. Dos muchachas de labios muy pintados y pelo ondulado corrían cogidas del brazo hacia la parada del 24, riéndose. (…) (más tarde, visita a sus antiguos colegas de la comisaría del Guinardó) «¿Qué pasa hoy, que tienes a todo el personal en danza?», preguntó, y el comisario lo miró aún más extrañado que antes, cuando le vio extraviarse en los sótanos de la memoria. «Pero tú de dónde vienes», gruñó: «¿No has leído la circular del Gobierno Civil?» El inspector se alarmó al presentir otro embrollo en su mente. El caso es que hoy no había pasado por Jefatura, dijo. Recibió por teléfono la orden de presentarse en el Clínico, donde estuvo tocándose la pera hasta las tres de la tarde, esperando a uno de Homicidios que le dio plantón; llamó a la Brigada y le dijeron que no esperara a nadie, que lo único que debía hacer era buscar a la niña y llevarla al depósito y que identificara el cadáver en su presencia; al muerto ni siquiera lo destapó para verle la cara, quienquiera que fuese le tenía sin cuidado, este servicio le ponía de mala hostia. Se lo habían endosado a él solamente porque conocía a Rosita y porque la directora de la Casa era su cuñada... El comisario no le prestaba mucha atención. -Pero no quiere ir, la cabrona -añadió el inspector-, no quiere verle ni en pintura. Esperó inútilmente algún comentario del comisario y luego pensó, bueno, tengo toda la tarde para convencerla. Entonces vio al mallorquín acercarse de nuevo con paso decidido y un fajo de impresos en la mano. El flequillo cabalgaba sobre su frente con determinación de cretino. -Ahora -dijo el inspector como si hablara solo- tengo pocas cosas que hacer y me gusta hacerlas despacio. El comisario, que hojeaba unas minutas recostado en el canto de la mesa, lo escrutó con su mirada afable y sombría. Acabarás en Archivos o en Pasaportes, pensó. -Pues aquí -murmuró cogiendo distraídamente los impresos que le tendía Porcar-hemos tenido una mañana bastante movida. -¿Y eso? -Hombre, por lo de los boches -terció Porcar-. Parece que algunos lo están celebrando. Había conatos de huelga y un alegre trajín de hojas clandestinas, en el fondo una bobada: ni que los aliados fueran a llegar mañana mismo. «Los exaltados de siempre», añadió. A través de los enlaces sindicales, las comisarías estaban recibiendo listas de gente que no se había presentado al trabajo o que lo había abandonado, y se estaba procediendo a su detención. Las medidas preventivas dictadas por el Gobierno Civil no indicaban en absoluto una situación de alarma. Las diligencias y los interrogatorios revelaban falta de coordinación y para muchos la derrota alemana no era mas que una excusa para ir a entromparse a la taberna. «Nada, ganas de fastidiar», concluyó el comisario: «Este jolgorio estaba previsto, se veía venir desde el desembarco de Normandía». Juan Marsé, Ronda del Guinardó, 1984, capítulo III. |
LA BARCELONA GRIS

Con el fin de la Guerra Civil Española de 1936 Barcelona sufrió una fuerte ruptura con su pasado más inmediato, representado por las ambiciones y las ilusiones que habían rodeado a la República de 1931.
La vida cotidiana de la ciudad prosiguió durante los primeros años de la postguerra en los racionamientos y el extraperlo, y entre los cines populares y las fiestas de calle, para llenar los largos años de penurias y represión de la nueva dictadura.
Durante la década de los años cincuenta, la Barcelona rodeada de barracas y barrios periféricos vio cómo la diversificación industrial ponía en marcha complejos como ENASA -que sucedía a la antigua Hispano Suiza- o la SEAT, y cómo los seiscientos o la televisión empezaban a invadir las calles y las casas, respectivamente, mientras los grandes acontecimientos de la década quedaban sintetizados en la huelga de tranvías de 1951 y el Congreso Eucarístico del año siguiente.
A pesar de todo, la ciudad se extendía para definir un área metropolitana que abrazaba Barcelona y 26 municipios vecinos. Una metrópolis con un centro que se degradaba, unos barrios residenciales y comerciales, y una periferia creciente que daba paso a grandes polígonos como Bellvitge, Sant Idelfons, La Guineueta, El Bon Pastor o Les Cases del Congrés. Era la Barcelona que empezaba a protestar y que iba engullendo las nuevas olas de emigración de manera caótica y monumental.
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Página creada: 15/06/95 |
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